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jueves, 9 de enero de 2014

Adivina quién viene a cenar

El mes pasado participé en un concurso que organizó la página oficial de Roald Dahl en Facebook. Tan sólo había que contestar a la siguiente pregunta: ¿a qué personaje de Roald Dahl invitarías a cenar en Navidad y por qué? El premio era toda la colección de libros infantiles de este gran escritor. No gané, pero me divertí muchísimo escribiendo mi respuesta, porque intenté hacerlo rimando las palabras y busqué y rebusqué palabras que sonaran parecido. Os dejo hoy aquí lo que puse, está en inglés, porque el concurso era en inglés, así que abajo os dejaré la traducción, pero sabed que ésta pierde toda la gracia de mi intención inicial porque no rima. ¡Ah! Y perdonad los fallos que pueda tener, que fijo que los hay, pero esto es lo que publiqué, así a lo loco. En fin, ahí voy. (Dadme luego vuestra opinión, please)

It's Christmas Eve and here he is again. 
He's cousin Dave and he's naughty as hell. 
One minute you have a cat, 
the next MrWhiskers is nowhere to be found. 
Maybe he remembers your dear cousin Dave 
from last year's mischief, 
from the haircut he received. 
And the fish in the water tank, 
well, better not think about that. 
What a hard struggle! 
Cousin Dave is trouble! 
But don't get mad, 
there is someone we can call! 
Matilda would do a great guest, 
because in funny business she is the best. 
She will teach cousin Dave a lesson 
and let's hope he becomes a good person.

(Es Nochebuena y aquí está otra vez.
Es el primo Dave y es travieso como un demonio.
Un minuto tienes un gato,
el siguiente el Señor Bigotes no aparece por ningún sitio.
Quizá se acuerde de tu querido primo Dave
por la trastada del año pasado,
del corte de pelo que recibió.
Y el pez de la pecera,
bueno, mejor no pienses en eso.
Qué prueba más difícil!
El primo Dave es muy problemático!
Pero no te desesperes,
hay alguien a quien podemos llamar!
Matilda sería una gran invitada,
porque con las bromas es la mejor. 
Ella le dará una lección al primo Dave 
y esperemos que se vuelva bueno.)

¿Qué os parece? Alguna cosa rima de mala manera, pero lo importante es que me lo pasé genial y me gustó eso de escribir algo así en inglés.

¡Nos leemos!


lunes, 23 de diciembre de 2013

CAB13 Día 23: Cuéntame un cuento

Ayer tuvimos una reunión extraordinaria de nuestro club de lectura, algo muy improvisado y espontáneo, pero nos los pasamos muy bien. ¿Y qué leímos y comentamos? Cuentos. Para el poco tiempo que habíamos dejado para leerlo antes de la reunión, los cuentos eran la mejor opción. Teníamos 3 autores entre los que elegir: Gustavo Adolfo Becquer, H.P. Lovecraft y Edgar Allan Poe, pero fueron los dos últimos los elegidos por todos. Y, curiosamente, todos leímos casi los mismos títulos: La llamada de Cthulhu, Los crímenes de la Calle Morgue y Ratas en las paredes. Permitidme el chiste particular que sólo los asistentes entenderán, pero la cosa anduvo entre monos, monstruos y pájaros de madera. El caso es que el experimento de los cuentos me gustó, sobretodo por lo rápido que puede uno leerlos. Así que hoy os traigo mi propia recomendación de cuentos o relatos cortos. Seguro que me dejo muchos, pero os van a gustar todos. Allá voy:

-Roald Dahl: mi escritor de libros infantiles favorito. Lo que poca gente sabe es que también escribió otras cosas, tales como relatos breves de misterio o muy surrealistas. Mi hermano me ha hablado hace poco de las mini sagas, historias breves con finales impactantes. Por ejemplo, dos amantes que se despiden porque uno va a viajar en barco y se promete pedir matrimonio a su regreso. Entonces la historia pone algo así como "y eso fue lo que pensó antes de embarcarse en aquel barco llamado Titanic". No sé si por extensión los relatos de Dahl son también mini sagas o no, pero desde luego que son MUY impactantes. No pasa nada, no pasa nada y llegas a la última línea y te caes de culo. Bueno, no es la última línea exactamente, pero entendéis lo que quiero decir, ¿no? 

-Chuck Palahniuk: soy fan de este hombre desde que leí una sola novela. Alomejor no os suena, pero si os digo que es el autor de El club de la lucha igual suena la campana. Pues este señor tan explícito y retorcido tiene un libro que contiene relatos muy gores, directos y eso, explícitos y retorcidos. La obra es Fantasmas. En ella un grupo de escritores lo deja todo para irse tres meses a una isla desierta a escribir y dejar fluir libremente su vena literaria. Lo que pasa es que en realidad no hay tal isla, sino que los encierran a todos en un teatro abandonado en las afueras, en un barrio por donde no pasa nadie. Allí encerrados escribirán sus relatos y nos contarán cómo va su encierro. Dejando el marco a un lado, los relatos que escriben son muy buenos y por eso os los recomiendo hoy aquí.



-Manuel de Pedrolo: en su libro Trajecte final recoge una serie de cuentos de ciencia ficción que me parecieron de lo mejor en su día cuando los leí. No recuerdo ahora ninguno de ellos exactamente, pero sí sé que me causó muy buena impresión. Lo vi este verano en la biblioteca, quizá lo saque un día de estos y así recuerde aquellas historias. 


 -Jorge Bucay: creo que hace tiempo hice un post sobre el libro que os voy a poner ahora: Cuentos para pensar. Estaba trabajando en un instituto y me tocaba hacer guardia de biblioteca un día por semana. A mi hora apenas venía nadie a la biblioteca así que, si no tenía trabajo que adelantar, me ponía a leer los libros que allí había. Un día di con Cuentos para pensar y le eché un vistazo. Los poquitos relatos que leí me encantaron, por eso está hoy en esta lista.


A estos 4 añadidle los 3 que tuvimos ayer en la reunión y ya tenéis ahí una buena selección de autores.  Faltan muchíiiiiiiiisimos, pero no dispongo de tanto tiempo para pensar y recordar cuáles me han parecido tan geniales como estos de hoy. Para esos estáis vosotros. Id diciéndome en los comentarios qué cuentos o autores de cuentos os han gustado y me recomendariais. 

¡Mañana más!

sábado, 1 de diciembre de 2012

Día 1: ¿por qué el mar es salado?

Buenos días de Diciembre!

Por fin nos adentramos en uno de los meses más esperados del año. Para muchos de nosotros, la Navidad es un tiempo de compartir, de disfrutar en presencia de tus seres queridos, de transmitir alegría. Corren tiempos difíciles, me atrevería a decir que de los más complicados de este país. Los titulares de las noticias no traen nada bueno. Acabaremos un año que ha sido funesto para muchos españoles. Por supuesto que no quiero dejar la realidad de lado, pero prefiero afrontarla de una manera lo más positiva posible. Por ello, aquí estaré todos los días de este mes para tratar de alegraros el día con alguna sorpresa.

Si cotilleais el blog, veréis que llevo haciendo esto dos años. La primera vez que lo hice no me salió muy mal, pero el año pasado me dejé el calendario a medias. Esta vez trataré de cumplir mi promesa y estar aquí cada mañana para sorprenderos. Y sin más rollos repollos, comienzo con la sorpresita de hoy!

Se trata de un cuento que leí el otro día en una página de Facebook. Me gustó tanto, a pesar de su simpleza, que os lo traigo hoy y con mis propias palabras. Nada de hacer un copia y pega, que eso al final pierde mucho e igual ni lo leeis. Voy a ejercer de cuentacuentos y voy a contaros este cuento: ¿Por qué el mar es salado? Allá voy, a ver qué sale:

Había una vez una chica muy hermosa que vivía en una pequeña casita con su familia. Pero la muchacha vivía apenada porque su familia era pobre y muchas veces no tenían nada para comer. 

Un día, paseando por el bosque, la hermosa muchacha encontró a una anciana que estaba recogiendo setas. La anciana se fijó en ella. ¿Cómo una chica tan bella podía tener esa cara tan triste? Sin pensarlo dos veces, la buena mujer le preguntó a la chica el motivo de su tristeza y ésta le contó lo mal que lo pasaba su familia. Y veréis, desde ese momento la suerte de la muchacha cambió para siempre, porque aquella anciana resultó ser una poderosa bruja. Pero no una bruja mala, sino una bruja buena. Le dió a la muchacha una bolsa sucia y rota y le dijo: "Esta no es una bolsa cualquiera. Es una bolsa mágica y puede darte aquello que más quieras. Sólo tienes que decir las palabras mágicas "Bolsa bolsera, dame lo que más quiera" y ahí lo tendrás. Cuando ya tengas lo que quieres tienes que decirle a la bolsa "Bolsa amada, cierra y para""

En cuanto llegó a casa, la muchacha quiso comprobar si aquello era cierto y le dijo a la bolsa: "Bolsa bolsera, dame lo que más quiera" y entonces la bolsa se llenó de comida. Cada vez que la chica vaciaba la bolsa, ésta se llenaba con más y más comida. Así, pasados unos días, pudo llenar la despensa de su casa de comida para varios años. Su familia ya no pasaría más hambre y podrían vivir felices. Así que como la bolsa había cumplido su deseo, la chica dijo las palabras mágicas: "Bolsa amada, cierra y para" y así guardó la bolsa para no volver a usarla más. Pero la fama de la bolsa se extendió por todo el pueblo, y luego llegó su historia a más pueblos. La bolsa se hizo muy muy famosa.

Un buen día, un grupo de marineros llegaron a la ciudad. El capitán del barco, un hombre muy alto y fuerte, había venido a la ciudad en busca de esa famosa bolsa de la que todo el mundo hablaba. Así es como fue a casa de la muchacha y le pidió la bolsa. Como ella ya no la necesitaba más, aceptó entregársela y le explicó cuáles eran las palabras mágicas que necesitaba saber para usar la bolsa. El capitán no prestó mucha atención, pues ver que tenía en sus manos aquella mágica bolsa le había distraido un poco. 

Al día siguiente, el capitán y el resto de la tripulación de su barco se hicieron a la mar. Se dirigian a una isla muy lejana para recoger sal. Tras unos días navegando y viendo que aun les quedaban muchos días de viaje, el capitán pensó: "Con esta bolsa mágica puedo conseguir la sal que necesito ahora y así no tendremos que ir a esa isla tan lejana y podremos volver a casa antes". Así pues, dijo las palabras mágicas: "bolsa bolsera, dame lo que más quiera" y de la bolsa empezó a salir sal, mucha sal.

Cuando ya habían llenado muchos barriles con sal, el capitán pensó que era momento de parar la bolsa. Pero de repente, cuando fue a decir las palabras mágicas para pararla, se dió cuenta de que no se acordaba de ellas. "Bolsa bolsita, cierra esa boquita... No, así no era... Bolsa querida, deja de darme la sal requirida.... No! tampoco..." El capitán intentó pararla, pero no daba con las palabras adecuadas. Pronto el barco se llenó de sal, tanta sal que hizo que se empezara a romper. No había vuelta atrás, el barco se estaba hundiendo y todo lo que en él había se fue al fondo del mar. Y es allí, en el fondo del mar, donde aun sigue la bolsa mágica sacando sal. Por eso el agua del mar es salada.