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miércoles, 30 de abril de 2014

Mis libros favoritos: #29 "Charlie y la fábrica de chocolate" de Roald Dahl

No creo que tengáis problemas para saber cuál será el último libro de esta lista, sobretodo después de ver el libro de hoy, pero no adelantemos acontecimientos. Hoy (bueno, ayer, que escribo con un día de retraso) os traigo Charlie y la fábrica de chocolate, una historia de la que soy superfan desde que la leí por primera vez de pequeña. 

Han sido dos las ocasiones en las que os he hablado de este libro y de los grandes momentos que he vivido gracias a él, como cuando fui al cine a ver el preestreno de la versión cinematográfica de Tim Burton y me sentí como Charlie Buckett cuando encuentra su billete dorado. Así que, puesto que dispongo de muy poco tiempo para estar por aquí, os voy a dejar link a esos dos posts que escribí en su día. Ambos recogen muy bien mis impresiones hacia Willy Wonka y compañía y resumen mi bonita historia con esta gran obra de Roald Dahl. Espero que os gusten.

La fábrica de los dulces sueños

Mi billete dorado


¡Hasta el próximo post!

viernes, 31 de enero de 2014

Happy Golden Ticket-finding day

Hoy no es un día cualquiera, es un día especial. Este año se cumplen 50 años de la publicación de uno de mis libros favoritos, Charlie y la Fábrica de Chocolate. Justo mañana día 1 de febrero se conmemorará la entrada de aquellos afortunados chiquillos a la fábrica más increíble del mundo, pues en el libro todo sucede ese día. Pero, ¿qué es lo que pasa en la historia un día antes, un 31 de enero como hoy? Pues que Charlie Bucket encuentra su billete dorado. Desde la página oficial de Roald Dahl en Facebook ya lo están celebrando y yo no voy a ser menos. Os dejo con un post que escribí en este mismo blog hace casi dos años. Espero que os guste. Mañana traeré más, esa entrada a la fábrica tiene que celebrarse aquí también :)

Día 8: mi billete dorado

Hoy no recuerdo la fecha, ni el tiempo que hacía, ni qué hacíamos. Tan sólo me acuerdo de la emoción que me embargaba, de sentirme la persona más feliz del mundo en aquella sala tan llena de gente. ¿Que de qué os hablo? Pues de cuando fui al preestreno de la película Charlie y la Fábrica de Chocolate de Tim Burton. Os pongo en antecedentes.
Aun a día de hoy, si me preguntan cuál es mi libro favorito, me quedo con Charlie y la Fábrica de Chocolate de Roald Dahl, por ende mi escritor favorito. Leía sus libros una y otra vez cuando era pequeña, no me cansaba nunca. El primer libro "serio" que me regaló mi madre fue el de Matilda. Y ahora, muchos años después, tras muchísimas obras de todo tipo leídas, todavía sigo aferrada a mis libros de infancia. Puede que no todo el mundo entienda mi postura, pero soy una persona amante de las cosas que me han dado tanto. Todos esos cuentos tienen la culpa de que de pequeña devorara los libros y que mantuviera ese espíritu durante mucho tiempo. Incluso cuando hice la carrera, filología inglesa, me hicieron sobrellevarla con gusto, porque dedicábamos muchas horas al estudio de obras, leíamos de todo y no todos mis compañeros tenían ese mismo entusiasmo. Les debo mucho, por eso los tengo en un pedestal. 
Volviendo a la película, imaginaos ahora mi sorpresa cuando me entero del estreno de la película (por aquel entonces no sabía de la existencia de la otra adaptación cinematográfica de 1971 con Gene Wilder). No recuerdo ahora cómo las conseguí, pero me hice con invitaciones para asistir al preestreno de la película y nos fuimos toda la familia a verla. Yo estaba nerviosa. Hacía años que no había vuelto a leer el libro, pero lo recordaba al dedillo. Sabía que iba a emocionarme con determinadas partes de la historia, pues con el libro lo había hecho. Salvo que Burton añadiera grandes cambios, esas escenas iban a aparecer y estremecerme recordando con nostalgia esos momentos en los que no tenía preocupación alguna y leía sin parar. Y dicho y hecho, las lágrimas no pararon de salir de mis ojos, no ya solo con esas escenas puntuales, sino con todo. Disfruté como una enana, me sentí parte de la historia, una afortunada chiquilla que había conseguido un billete dorado y había entrado junto con Charlie y compañía a la fábrica, una fábrica que tenía muchas ganas de conocer más allá de lo que mi imaginación había dibujado en su día. Mi invitación al cine aquel día era mi billete dorado. Mágico.
Y con eso quiero que os quedéis, con esas sensaciones tan maravillosas que nos da la vida a veces en esas pequeñas cosas, con esa percepción de lo que nos rodea con un toque de optimismo y entusiasmo que lo convierte todo en especial. No me conformo con ver la vida por su lado malo, tan evidente a veces; quiero siempre ver lo positivo de las cosas. Ése es mi regalito en este adviento bloggero, compartir un poco de ese optimismo que a veces, gracias a cosas como las que os he contado hoy, me sobra :)
Que paséis un buen finde ;)

lunes, 9 de diciembre de 2013

CAB13 Día 9: Easter Eggs

Este calendario de adviento bloguero se abre hoy para traeros huevos de pascua, pero ni son de chocolate, ni son de Pascua, ni son huevos.

Aquí en España tenemos la tradición de comer la mona de Pascua, que contiene un huevo que luego podemos abrir en la frente de alguna pobre persona que ande cerca. Pero en otros países como el Reino Unido, tienen al famoso conejo de Pascua, que trae huevos de colores y los esconde por el jardín para que los niños los busquen luego. Pues bien, más o menos de ahí le viene el nombre a los huevos de pascua de los que hoy os voy a hablar. 

Estos no-huevos son virtuales, cosas escondidas en películas, DVDs, CDs, libros, videojuegos o programas informáticos, que uno puede encontrar si presta atención. He seleccionado unos cuantos que me han llamado la atención. Aquí los tenéis:

1. En la propia página de la Wikipedia, en la entrada que trata sobre los Easter Eggs, nos han dejado los autores una curiosa sorpresa. Si os fijáis en la foto de los conejitos que hay a la derecha, en el pie de foto ya nos dice algo. Entrad y comprobadlo... Easter Egg en Wikipedia



2. Atención a la cuenta atrás desde 50 que hacen en este episodio de Cómo conocí a vuestra madre. Se trata del capítulo 13 de la 6ª temporada, llamado "Malas noticias". Lo ideal sería ver el capítulo de la serie y fijarnos en los números a ver si damos con la cuenta atrás nosotros solos, pero por si a alguien no le apetece ver el episodio y prefiere verlo todo ya, aquí tenéis el vídeo. 




3. Los cameos de Alfred Hitchcock en sus propias películas no son ningún secreto, así que esto no es un huevo de Pascua propiamente dicho, pero yo sí lo voy a considerar como tal porque en algunas películas es difícil encontrarle. Aunque he de desmitificar un poco esto y decir que no aparece en todas sus producciones, según he leído. Lo mismo que con el huevo de Como conocí a vuestra madre, os digo que lo ideal sería ponerse a ver sus películas y tratar de encontrarlo, pero si no, aquí tenéis el vídeo con todas sus apariciones.



4. Voy a volver a Charlie y la fábrica de chocolate, esta vez en la versión cinematográfica que hizo Tim Burton hace unos pocos años. Pues bien, la película está llena de referencias a otras obras de Tim Burton:

-Pesadilla antes de Navidad: en el primer flashback de Willy Wonka a su niñez es Halloween. Los 3 niños que van a la puerta a pedir caramelos van disfrazados de los 3 niños de la película

-Ed Wood: No he visto esta película, así que no entiendo muy bien la referencia. Según he leído, cuando están haciendo el tour por la fábrica pasan por delante de una habitación llena de ovejas rosas y Johnny Depp dice "no quiero hablar de ello". Al parecer, en Ed Wood hay un personaje al que le encantan los jerseys de lana rosa.

-Mars Attacks: cuando están en la sala del chocolate, el aparato que succiona el mismo es una de las naves de estos "pacíficos" marcianos

-Beetlejuice: cuando van por el río de chocolate, una de las habitaciones por las que pasan se llama así, literalmente "zumo de escarabajo", creíble como producto de esa fábrica y referencia a la película del mismo nombre

-El planeta de los simios: cuando a Mike TV lo meten en la televisión, está en una escena de dicha película

-Batman: en esta película el Joker hace de las suyas y pone un veneno llamado Smilex en productos de higiene de uso cotidiano como cremas, desodorantes, etc. El padre de Charlie Bucket trabaja en una fábrica de pasta de dientes. Sí, dicha pasta de dientes se llama Smilex



-Eduardo Manostijeras: cuando Wonka inaugura su fábrica por primera vez, sostiene unas tijeras en la mano. La chaqueta que lleva puesta le cubre la mano, por lo que parece que tenga tijeras en vez de manos.



Por cierto, otra referencia, esta vez a la película de 1971 con Gene Wilder, se encuentra casi al final de la película, cuando Charlie está leyendo el periódico y aparece una foto de dicha película. Bonito detalle.


5. ¡Marchando una de Doctor Who y videojuegos! Aunque el vídeo está en inglés, algunos de estos huevos sí los podéis ver en las imágenes. Se trata de algunas de las apariciones de cosas relacionadas con el universo Whovian en videojuegos desde los años 80 hasta la actualidad. Tardis escondidas, daleks que nos atacan, personajes que se llaman como otros de la serie, complementos que usa el Doctor... Dadle al play:




6. Uno un poco picarón en Hora de Aventuras, serie que está llena de pequeños detalles, algunos muy sobrecogedores. El caso es que en el episodio "¿Qué has hecho?" la Princesa Chicle está buscando una manera de curar a los habitantes de Chuchelandia, que han sido atacados por el Rey Hielo. En una de sus hojas aparece un número: 5318008. Escribidlo al revés en una calculadora: 8008135, leereis "boobies", o sea, "tetas". 



En fin, hasta aquí mi discreta selección de huevos de pascua. Podéis encontrar más en los enlaces que os dejo abajo. Espero que os haya gustado. ¿Conocéis alguno? ¿Habéis descubierto alguno vosotros mismos? Contadme cosas.

¡Mañana más! 

Enlaces de interés

sábado, 7 de diciembre de 2013

CAB13 Día 7: La fábrica de los dulces sueños

No se trataba de los dulces en sí, sino de las enormes posibilidades que tenían los niños de ser felices al comerlos. Fuera los problemas, una onza de chocolate Wonka era suficiente para provocar una enorme sonrisa entre los más pequeños. Un chicle que te hacía volar, una piruleta que te hacía cambiar de color, una regaliz interminable o una chocolatina que te encogía. No recuerdo ahora cuáles eran las golosinas exactas que aparecían en el libro, pero sí sé que allí dentro, en aquella fábrica de sueños, todo era posible. 

La primera vez que visité la fábrica de Willy Wonka tendría como mucho 12 años. Estaba tan emocionada como Charlie Bucket y sentía la misma curiosidad que todos los que iban a entrar allí por primera vez desde hacía años. Había leído que las golosinas del señor Wonka eran toda una maravilla, que te permitían hacer o experimentar cosas impensables al comerlas, cosas que nadie se explicaba cómo podían suceder. Volar, hacerse invisible, hacerse diminuto, convertirse en un gigante, cambiar de color, transformarse en un animal... Corrían rumores de todo tipo y algunos eran ciertos. Pero pese a todas las maravillas que pudieran hacer aquellas golosinas, nada podía vencer al chocolate Wonka. Tenía un sabor delicioso, único en el mundo, y una textura suave que agradaba al paladar. Llegué a saborearlo gracias a la minuciosa descripción que hizo Charlie del momento en el que lo comió por primera vez, aunque sigo muriéndome por probarlo de verdad. 

Todavía hoy sigo teniendo el recuerdo de aquella visita a la fábrica, de aquella sensación de que todo era posible, de que todos mis sueños podían hacerse realidad y de que el éxito de ello dependía únicamente de mí. Tan sólo tenía que disfrutar de aquellas golosinas, de dejarme llevar. Charlie y la fábrica de chocolate me enseñó a ser feliz con lo que se tiene, a disfrutar de cada momento, a ver la vida con optimismo, a no dejarme llevar por la avaricia y el egoísmo, y a dejar volar la imaginación. Gracias a esta y a otras historias de Roald Dahl crecí llena de optimismo. Leer te hace mejor persona, abre tu mente y refuerza lo bueno que hay en tí y creo que, en mi caso, de pequeña di con un autor que me transmitió valores muy positivos como los que he comentado.

El año que viene se cumplirán 50 años desde que Roald Dahl publicara uno de mis libros favoritos. Charlie y la fábrica de chocolate celebrará tan señalado aniversario durante el 2014. Todavía no sé qué organizarán los responsables del legado de Dahl, pero desde la página oficial en Facebook ya han adelantado que habrá muchas sorpresas. Cuando me enteré de la noticia no cabía en mí de alegría, no hace falta que insista de nuevo en lo importante que es y será siempre esta obra para mí. Siento ser pesada, pero esa parte de mí no quiero perderla nunca con el paso de los años. Me veo a mí misma dentro de muchos años como una anciana que sigue soñando con poder volar. Volviendo al presente, este año prometo festejar este 50 aniversario de alguna manera, ya se me ocurrirá cómo. De momento, aquí tengo unas muy buenas y muy dulces ideas. Coged una servilleta, que lo vais a dejar todo lleno de babas...



En fin, hoy he querido compartir con vosotros esa felicidad que me embarga cuando me entero de tonterías como esta del 50 aniversario. Ver la vida con unos ojos así de vez en cuando no hace ningún mal. Bastantes problemas se nos presentan en el día a día y nos privan de tranquilidad, por eso es bueno disfrutar de las pequeñas cosas, aunque duren un breve instante. Por último, me gustaría dedicar este post a dos personas que sé que han disfrutado tanto como yo de este excéntrico Willy Wonka y su maravilloso mundo de ensueño: Jéssica y Maria José. La primera ha hecho una tarta espectacular basada en la peli de Tim Burton, os dejo más abajo la foto; la segunda tiene un hijo pequeño quien, según me dijo, era tan fanático de la historia como yo. Creo que las dos me habréis entendido mejor que nadie :)

Soy fan total de esta tarta y otra que tiene de Eduardo Manostijeras, entrad en su página de Facebook para ver más https://www.facebook.com/CuCu.cupCakes


¡Mañana más!