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sábado, 25 de enero de 2014

Toca limpiar a conciencia

Noto una sensación en el ambiente que me inspira para escribir estas líneas. Alicante huele mal y no es por las toneladas de basura que hay en sus calles. Bueno, en realidad la que huele que apesta es España en general, y por momentos le están saliendo hongos malolientes en determinados lugares. Hongos que aparecen por la insalubridad. Entiéndase la metáfora. 

Los casos de corrupción, la mala gestión de lo público, del dinero de nuestros impuestos; robos con premeditación, alevosía y con esa cara de hijos de puta que tienen algunos políticos; esa falta de empatía para con los ciudadanos para quienes trabajan, ese desprecio con el que nos miran por encima del hombro.... España lleva años sucia, metiendo la mierda debajo de la alfombra y ahora estamos descubriéndola a una velocidad de vértigo. Y encima me toca vivir en una de las comunidades, la valenciana, que más mierda ha escondido en casa. 

Nuestras acciones como ciudadanos cansados y maltratados por quienes nos gobiernan todavía no tienen fuerza suficiente. Estamos pasando un plumero cuando en realidad deberíamos coger un trapo y pasarlo a conciencia para limpiar. Tenemos que darnos cuenta todos de que la casa está sucia y ponerle remedio de una vez por todas. Pero la casa es grande y si no colaboramos todos, no vamos a terminar nunca. 

Ya está bien de que nos tomen por tontos. ¿Cuánto más vais a aguantar? ¿Es que no véis que todos los días se ríen de nosotros? Ya no es cuestión de solidarizarse con los más afectados por toda esta crisis y corrupción política, o de esperar a que nos pisen nuestros propios jardines; es cuestión de sentido común y de derechos y libertades como ciudadanos de un país que se supone que es democrático. Ahora mismo la democracia es como ese objeto que tenemos escondido en casa cogiendo polvo y perdiendo brillo. Hay que empezar a pulirlo para que vuelva a recobrar su estado inicial, ese que nos incitó a comprarlo un día.

Desde aquí os pido que reflexionéis, que no miréis hacia otro lado, que la mierda la tenemos encima. Y en Alicante, estos días la tenemos en nuestra misma puerta. Pero que nos sirva de trinchera, que estamos en pie de guerra contra esos politicuchos que se han dedicado y se dedican a hacer las cosas en su propio beneficio. Que no os engañen, a ellos las únicas bolsas de basura que les gustan son aquellas que van repletas con los fajos de billetes que nos roban. ¡Así pisen una piel de plátano y se den de bruces contra la triste realidad que ellos han provocado!

¡He dicho!

jueves, 5 de diciembre de 2013

CAB13 Día 5: Invictus

INVICTUS 
Más allá de la noche que me envuelve
negra como el abismo insondable,
agradezco al dios que fuere,
por mi alma inconquistable.

En las garras de la circunstancia
no me he estremecido ni he llorado.
Bajo los golpes del azar
mi cabeza sangra, pero está erguida.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el horror de la sombra,
sin embargo la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.

No importa cuán estrecho sea el camino,
ni cuán cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

Quedan 5 minutos para que acabe este día tan raro. No he podido actualizar antes, demasiadas cosas tenía en la cabeza. Os dejo con los versos de William Ernest Henley, me han venido a la cabeza tras conocer la muerte de Nelson Mandela hace escasos minutos. "Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma" Quién me iba a decir que hoy esas palabras cobrarían tanto sentido. He tenido que tomar una decisión, he tomado las riendas de mi destino, espero no haberme equivocado. 

Mañana más

miércoles, 6 de noviembre de 2013

No me toques las Erasmus y la tele que me conozco...


...o "sin tele y sin Erasmus, Miri pierde la cabeza". 

No me ha gustado nunca hablar de política. Cuando era pequeña lo veía un tema de mayores, algo aburrido y de lo que apartarme. Pero todo llega, igual que cuando de pequeño te mojas los labios con el vino o la cerveza de tu padre y juras no beber nunca nada alcohólico porque sabe a rayos. ¡Bendita inocencia! ¡Y qué efímera es! Sin darnos cuenta, la realidad nos golpea y somos personas más conscientes de lo que nos rodea. A mí la política ya ha dejado de darme igual. No puede seguir dándome igual cuando pasan tantas cosas y tan injustas a mi alrededor, algunas incluso me afectan directamente. 

Como casi siempre que acabo escribiendo sobre política en este blog, algo me ha impulsado a hacerlo. En este caso, llevamos una semana que tiene tela. Dos son las cosas que quisiera destacar aquí, porque de alguna manera me tocan lo que es mío. La primera es ese casi circo que ha montado el ministro Wert a propósito de las becas Erasmus; la segunda, el cierre de nuestra televisión pública valenciana. Son dos cosas aparentemente diferentes, pero en esencia iguales. Ambas se cogen de la mano porque afectan al ciudadano de a pie, al trabajador, al estudiante, a quien más sufre con esas decisiones que toman los de arriba en aras de lo que ellos consideran un bien común: recortar de un sitio para beneficiar otros sectores más desfavorecidos. Eso suena bonito, pero la realidad y la práctica son otra cosa totalmente diferente. No nos ponemos todos el cinturón, nos lo atan a nosotros al cuello y ellos siguen con el cinturón desabrochado de tanto que se llenan la barriga o, en este caso, los bolsillos de dinero. No hay justicia por ningún lado, luego el planteamiento inicial no es válido y protestamos.

En el caso de las becas Erasmus, han querido pisotear aun más a los estudiantes y esta vez les ha salido el tiro por la culata al haber aplicado esa medida con los alumnos que ya se encontraban realizando estudios en otras universidades europeas en este curso vigente. El recorte y las nuevas medidas estarán el curso próximo a menos que pongamos remedio antes. De momento se ha conseguido salvar el tremendo sinsentido que iba a acaecer sobre los Erasmus de este año. Una pequeña batalla ganada, pero falta mucho por ganar esta guerra que ha empezado este gobierno de fascistas enmascarados contra la Educación, contra lo que nos forma como personas y ciudadanos de bien. A mí, como parte del sistema educativo, me han fastidiado a base de bien; soy una profesora que no ejerce como tal en la Escuela Pública. Pero ya tocarme las Erasmus habiendo sido yo una beneficiara de esa beca hace años, es tocarme la fibra sensible. A mí esa experiencia me cambió y mucho, mi vida no sería la misma y le estaré eternamente agradecida al programa Erasmus por todo lo que me ha dado. No puedo soportar que le nieguen ese derecho a otros jóvenes.Y como yo, otros ex-Erasmus piensan igual. No saben con quién han ido a meterse...

Por otro lado, mi indignación crece esta semana cuando el buen sabor de boca por haber conseguido los trabajadores despedidos con el ERE de RTVV que el juez declarara ilegales esos despidos ha sido tan efímero. Horas después del fallo judicial, salía nuestro presidente valenciano a comunicar el cierre de la televisión pública valenciana. ¿Dónde queda la dignidad del trabajador? ¿Dónde queda el respeto por aquellos que se ganan día a día con su esfuerzo el pan que llevarán a sus casas? Desde hace años Canal Nou daba asco porque quienes no debían se metieron a mangonear, a utilizar la televisión con fines políticos, a llenarse los bolsillos de pasta a costa de los demás. Ahora han dejado un agujero insalvable. Entiendo que no tengan dinero para pagar y entren en bancarrota, pero es algo muy fuerte y no veo que nadie pague las consecuencias de sus actos, tan sólo van a pagar el pato quienes menos culpa tienen. Cierran y lo hacen en lo que considero un acto de rebeldía. Sí, por si no fuera bastante lo que han hecho, todavía se hacen las víctimas. Quiero ver las cabezas de los (ir)responsables de todo esto, quiero que paguen por lo que han hecho, quiero ver dimisiones por haber hecho mal el trabajo. Pero, o mucho cambian las cosas, o no vamos a ver nada de esto. Estamos en la Comunidad Valenciana, aquí los déspotas tienen vía libre para hacer lo que les dé la gana. Luego todos a ver las mascletàs en primera fila, que aquí no pasa nada. Y si hay que sonreir en las fotos, "dientes dientes, que eso es lo que les jode". Mira por dónde, ahora ya no van a salir más en la tele. No hay tele.

En fin, me apetecía desahogarme un poco. Este post no va a ningún sitio, pero me he quedado muy a gusto.

¡Hasta la próxima!

viernes, 7 de junio de 2013

De buenos y malos

Nos azota una evidente crisis económica, pero también lo hace una que considero peor, una crisis de valores, y me refiero entre la clase política.

Estoy cansada de ver cómo los partidos políticos que en teoría nos representan se echan las culpas de las causas de esta depresión económica y no asumen los errores propios. El Parlamento se ha convertido en un patio de colegio en el que unos chinchan a otros. Da auténtica vergüenza ver cada día cómo alguien se suicida o lo pasa mal mientras que las discusiones entre los gobernantes son del tipo "tú has hecho esto mal y te voy a pistoear hasta el extremo". Es el juego de la patata caliente, se la van pasando de unos a otros, a ver a quién le explota en la cara. Cuántas veces habré oído a los unos decir "es la herencia de Zapatero", mientras que los otros se defienden con "es que la corrupción en su partido es escandalosa". Independientemente de que tengan razón o no en lo que se dicen, yo no quiero ver a quienes he votado peleándose para ver quién es más listo y más competente. Yo quiero que actúen honradamente, que pongan remedio a las cosas, que dejen de una vez de lado sus roces y piensen en ser buenos políticos y servir a su pueblo. Y, más concretamente, también quiero que quienes ostentan esa mayoría absoluta no se idolatren a sí mismos de una manera tan narcisista, ignorando a los demás, y  que tengan en cuenta a quienes en menor medida están en ese Parlamento, pues así lo hemos decidido entre todos los ciudadanos con nuestros votos. En líneas generales, quiero un Parlamento justo y que haga bien su trabajo. Aunque quizá para ser mejores políticos todos deberían empezar por ser mejores personas. 

Una buena persona nunca sería capaz de reirse de las desgracias ajenas. Una buena persona jamás menospreciaría a los demás creyéndose mejor que ellos. Una buena persona no sacaría provecho de su situación para lucrarse a costa de los demás. Una buena persona reconocería los errores propios. Una buena persona admitiría lo bueno que tienen los demás y trataría de sacarles partido para bien. Una buena persona tendría el corazón roto al ver cómo hay gente que lo está pasando muy mal con esta crisis. Una buena persona se dejaría la piel intentando ayudar en la medida de lo posible a los demás. Una buena persona escucharía a los demás. Una buena persona no obedecería a caprichos personales, sino al beneficio de todos. Desgraciadamente, lo que tenemos en el Gobierno son malas personas.

Las malas personas roban, mienten con descaro, malmeten, empujan al de al lado para dificultarle las cosas, se vanaglorian de hacer las cosas mal, nunca reconocen sus errores, odian que a tí te vaya bien y a ellos no, miran por encima del hombro, ignoran las súplicas, pisan tus ideas si éstas pretenden mejorar la situación para con el pueblo, limitan tus libertades, te tachan de violento cuando sólo intentas reclamar lo que es justo, usan la violencia contra quien no puede defenderse, callan bocas a porrazo limpio, consideran justo lo que sólo a ellos beneficia aunque claramente sea perjudicial para los demás, se jactan de no hacer bien su trabajo, despilfarran el dinero que tanta falta hace a otros... No hace falta que argumente con casos concretos, seguro que todos tenemos en mente alguna noticia, declaración o suceso que se caracterice por algo de lo que he enumerado, noticias que nos producen rabia por lo injusto que hay en ellas, como la que me ha empujado a escribir estas letras.

¡Cuánto podría hacerse de cambiar la actitud de nuestra clase política! Son los malos del cuento, pero en muchas historias al final el malo se hace bueno. Ojalá ocurriera aquí lo mismo. Y ojo, no me refiero con estas palabras a todos los políticos. Hay muchos que son honrados y que se dejan la piel para luchar por lo que es justo. Ellos sí son buenas personas y por tanto hacen bien su trabajo y no merecen este rechazo. Pero pagan justos por pecadores y en este cuento hay mucho villano suelto, de ahí la adversión que muchos sienten hacia la política de este país, que ha matado de la forma más cruel a la Democracia. En fin, espero que algún día algo cambie en esas personas y ejerzan de buenos políticos de una vez por todas, devolviéndonos la justicia que ahora no hay.