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miércoles, 9 de abril de 2014

Mis libros favoritos: #06 "Las uvas de la ira" de John Steinbeck

Me ha dado por los tochos. Sí, este es otro de ellos; pero al igual que con Jane Eyre, Las uvas de la ira también se lee en un abrir y cerrar de ojos, aunque quizá éste sea un relato mucho más crudo.

Esta novela se situa en un periodo de crisis en Estados Unidos, después del famoso crack del 29. La explotación de las tierras agrícolas sería diferente, los bancos comprarían todos los terrenos y muchas familias desposeidas de sus tierras, como la protagonista de este libro, se verían obligadas a emigrar a otras zonas en busca de trabajo. Esta es, pues, la historia de cómo la familia Joad (lo he tenido que mirar, no recordaba el nombre) emigra desde Oklahoma a California en busca de su  "tierra prometida", un lugar en el que no les iba a faltar trabajo. 

Durante este éxodo de esta y muchas otras familias conoceremos un poco más a los protagonistas y les acompañaremos en este tortuoso viaje. He de advertiros que esta no es una historia fácil, está llena de miserias, crudeza, injusticias y por eso sufrimos leyendo. No todos los libros que a uno le gustan tienen que ser bonitos. Este es un claro caso de un relato desgarrador tan bien escrito y que transmite tanta tristeza que acabas admirando por su tremendo realismo. Es dura porque por el camino la familia Joad perderá muchas cosas, no sólo materiales o personales, sino esos aspectos que nos hacen humanos. Dignidad, bienestar, honor, felicidad, respeto.... todas esas características irán en disminución a cada paso que den. Y una vez llegados a su destino... bueno, eso prefiero que lo veáis por vosotros mismos.

Un tremendo relato que incluye en alguna ocasión alguna metáfora que me llamó poderosamente la atención. Por ejemplo, al principio recuerdo que había un capítulo con una tortuga andando por la carretera, lenta, sola, triste, sucia, sorteada por los coches. Estoy tirando de memoria, así que no recuerdo muy bien si había algo más, sólo sé que me gustó mucho y no sólo esa parte, sino toda la novela en general. 

Creo que este es un título que debe ser leído, sobretodo en los tiempos que vivimos en nuestro país. No sólo se refleja una tremenda crisis económica, sino que se habla de la emigración de muchas familias y de las penurias que sufren en el camino. Siempre tratamos el tema como "inmigración", gente que viene de fuera a nuestras tierras; pero aquí hablamos de "emigración", de la otra cara de la misma moneda y creo que es un tema de bastante actualidad por todo lo que está pasando en la valla de Melilla. En esencia viene a ser lo mismo, personas y familias con una vida que dejan atrás para emprender otra nueva, pero a un alto precio que en la mayoría de los casos se pagará con sus vidas. En fin, lo dejo aquí. Sólamente os digo que si os atrevéis con este libro pese al dolor que transmite os lo acabaréis enseguida, por muy largo que parezca, y descubriréis una historia desgarradora como la de otras muchas personas que desde siempre han sufrido semejantes injusticias y trato inhumano. Siento dejaros mal sabor de boca, pero repito que no todos los buenos libros tienen que ser alegres, fáciles y con final feliz.

¡Hasta el próximo post!


sábado, 25 de enero de 2014

Toca limpiar a conciencia

Noto una sensación en el ambiente que me inspira para escribir estas líneas. Alicante huele mal y no es por las toneladas de basura que hay en sus calles. Bueno, en realidad la que huele que apesta es España en general, y por momentos le están saliendo hongos malolientes en determinados lugares. Hongos que aparecen por la insalubridad. Entiéndase la metáfora. 

Los casos de corrupción, la mala gestión de lo público, del dinero de nuestros impuestos; robos con premeditación, alevosía y con esa cara de hijos de puta que tienen algunos políticos; esa falta de empatía para con los ciudadanos para quienes trabajan, ese desprecio con el que nos miran por encima del hombro.... España lleva años sucia, metiendo la mierda debajo de la alfombra y ahora estamos descubriéndola a una velocidad de vértigo. Y encima me toca vivir en una de las comunidades, la valenciana, que más mierda ha escondido en casa. 

Nuestras acciones como ciudadanos cansados y maltratados por quienes nos gobiernan todavía no tienen fuerza suficiente. Estamos pasando un plumero cuando en realidad deberíamos coger un trapo y pasarlo a conciencia para limpiar. Tenemos que darnos cuenta todos de que la casa está sucia y ponerle remedio de una vez por todas. Pero la casa es grande y si no colaboramos todos, no vamos a terminar nunca. 

Ya está bien de que nos tomen por tontos. ¿Cuánto más vais a aguantar? ¿Es que no véis que todos los días se ríen de nosotros? Ya no es cuestión de solidarizarse con los más afectados por toda esta crisis y corrupción política, o de esperar a que nos pisen nuestros propios jardines; es cuestión de sentido común y de derechos y libertades como ciudadanos de un país que se supone que es democrático. Ahora mismo la democracia es como ese objeto que tenemos escondido en casa cogiendo polvo y perdiendo brillo. Hay que empezar a pulirlo para que vuelva a recobrar su estado inicial, ese que nos incitó a comprarlo un día.

Desde aquí os pido que reflexionéis, que no miréis hacia otro lado, que la mierda la tenemos encima. Y en Alicante, estos días la tenemos en nuestra misma puerta. Pero que nos sirva de trinchera, que estamos en pie de guerra contra esos politicuchos que se han dedicado y se dedican a hacer las cosas en su propio beneficio. Que no os engañen, a ellos las únicas bolsas de basura que les gustan son aquellas que van repletas con los fajos de billetes que nos roban. ¡Así pisen una piel de plátano y se den de bruces contra la triste realidad que ellos han provocado!

¡He dicho!