sábado, 1 de septiembre de 2012

Benidorm

Septiembre ya está aquí. De nuevo toca dejar atrás las vacaciones, pasar página y volver a los quehaceres diarios. En otras circunstancias diría que me da pereza, pero dos meses de no hacer nada también le cansan  a uno. Toca centrarse y organizarse. No sé aun cómo se va a presentar el nuevo curso. La verdad es que este año se cierne sobre nosotros, los profes interinos, el temor a no trabajar o empezar a hacerlo muy tarde, por no hablar de las circunstancias de trabajo, sabedores de los injustos recortes que se han hecho en Educación. Pero bueno, como siempre digo y hago, hay que ser optimistas, mirar las cosas de una manera más confiada y positiva. Nuestro momento llegará.

Un curso "oscuro" por delante, pues. Ya lo sopesaré cuando llegue Junio. Ahora me gustaría hablar del curso 2011-2012, porque ha sido el mejor que he tenido en mi corta experiencia como profesora de secundaria. Si tuviera que elegir una palabra para definirlo diría la siguiente: Benidorm. No estoy empleando ningún adjetivo, para mí esa palabra encierra más que un lugar. Y os explicaré ahora por qué, guardándome la clave para el final.

Los que me conocéis sabéis que empecé el curso fatal por culpa de un accidente. Cuando te pasan cosas malas no entiendes el porqué. Es sólo con la perspectiva que te regala el tiempo cuando te das cuenta de que no hay mal que por bien no venga, que de los errores se aprende y de que todo lo malo tiene un propósito. Por lo menos así veo yo las cosas. Un descuido y un accidente que te dejan preguntándote qué has hecho mal. Te sientes fatal. Pero si eso no hubiera ocurrido, nada de lo que vino después habría sucedido.

Como no sabéis de qué hablo, pasaré a deciros que empecé a trabajar en Noviembre y tuve una suerte tremenda. Era un instituto de Benidorm. Salieron dos plazas de inglés, una en la semana en la que por culpa de 1 día no pude solicitarla porque estaba aun de baja en mi bolsa de trabajo; la otra, una semana después, mi semana. Llegué al instituto y me dijeron que mi sustitución sería cosa de dos meses, hasta las navidades. Me enteré de que la otra sustitución, la que no pude coger, era para todo el curso. ¡Casi! Por un pelo no fue mía, pero no me sentí mal, sino satisfecha por poder estar dos meses. Pero la suerte quiere a veces pillarnos por sorpresa. Llegó enero y ésta cayó de mi lado. La baja de la profesora a la que sustituía se iba a alargar por lo menos hasta final de mes, mientras que la otra baja tenía que ser interrumpida de inmediato. Mi compañera se quedó hecha polvo. De verte trabajando en un sitio que te gusta hasta final de curso a verte en la calle de un día para otro, es doloroso. Y pensé entonces que la suerte había querido que pidiera la plaza que tenía, no la otra que salió tan mal parada. Al final se alargó más la cosa y no terminé de trabajar en ese instituto hasta principios de Abril, pasadas las vacaciones de Semana Santa. 

Fui muy afortunada durante los 6 meses que estuve allí. Me dio mucha pena que todo acabara, pero me fui muy contenta por haber podido estar tanto tiempo. Me esperaba dos meses y mirad cómo fue todo al final. Estaba muy a gusto con todo. Mis compañer@s eran geniales, el ambiente de trabajo era estupendo. Por no hablar de mis alumnos. Después de estar tanto tiempo con ellos les cogí mucho cariño. Con algunos empecé fatal, me daban mucho follón en clase, pero luego supimos entendernos y se trabajaba mucho mejor. Además, me lo pasaba genial con ellos en las clases. Como enseño una lengua, inglés, me puedo permitir ciertas cosas a la hora de enseñarla, por eso hago muchos juegos y mis clases son bastante entretenidas. O por lo menos así me lo decían ellos, que estaban encantados conmigo. Cuando tuve que irme de allí, creedme que la pena era tremenda entre otras cosas porque estaban ellos más apenados que yo. Eso me hacía sentir que estaba haciendo bien mi trabajo. No tenía mucha experiencia y los 6 meses allí me permitieron ver por primera vez cómo funcionaba todo, tuve que tomar mis primeras decisiones importantes de evaluación, organización y esas cosas. En fin, no olvidaré nunca el tiempo que pasé allí.

Volví a la bolsa de trabajo y estuve lo que restaba de Abril sin trabajar. Pero llegó Mayo y volví a ponerme manos a la obra. Ofertaban un instituto en Alicante y otro en Benidorm. Me llamaréis tonta por lo que hice, pero no me arrepiento de nada. Elegí Benidorm otra vez. Me acostumbré a ir para allá todos los días y quería volver a estar cerca de donde había estado todo el año. Además, no iba a un instituto de Benidorm cualquiera, no. Iba al primer instituto en el que empecé a trabajar por primera vez hacía ya dos cursos. Era algo como volver a donde empezó todo, al lugar en el que trabajé durante dos semanas en el curso 2009-2010. Aquella vez llegué al instituto asustada, sin saber a quién debía dirigirme, cómo tenía que hacer las cosas. Recuerdo que cada noche en mi casa lo pasaba fatal, no sabía bien cómo organizarme para las clases del día siguiente. Era una novata con todas las de la ley. Pero esta vez llegaba dos años después y muy segura de mí misma. La experiencia que acarreé durante los meses anteriores me hacía ir tranquila. Volví a ver a algunas de las compañeras con las que trabajé años atrás. Se acordaban de mi, de aquella novata asustada que no paraba de hacer preguntas. Esta vez no estaría dos semanas, sino dos meses. Y como el curso estaba llegando a su fin y estaba todo prácticamente hecho, pasé dos meses muy divertidos. Con el agobio de los exámenes finales, sí, pero se me pasaron volando.

¿Entendéis ahora por qué Benidorm significa tanto para mi? Este ha sido el año de esa ciudad. No podía elegir otra forma de definir este curso. Algo me dice que algún día volveré a dar clase allí. Mis compañeras del último instituto me lo decían, no hay dos sin tres. No sé si será en ese centro, pero sí me gustaría volver al municipio. Ha significado mucho para mi. Me ha dado la fuerza que necesito para desempeñar mi profesión de la mejor manera que sé, segura de que lo que hago está bien. Se acercan tiempos difíciles, el peso de esos famosos recortes cae sobre nosotros, pero los docentes somos algo así como superhéroes y podemos sacar fuerzas de donde no las hay y sobreponernos a la situación. Seguiremos luchando por nuestros derechos y los de nuestros alumnos todo lo que haga falta, sin perder nunca ese espíritu de superación. Somos profes, pero también aprendemos de la experiencia. A ver qué cosas aprenderé este curso. Espero que sea tan bueno como este 2011-2012.


3 comentarios:

  1. Me alegro mucho de que te sintieras tan bien en esos dos centros. Yo fui alumna del primero de ellos, donde mis nuevos compañeros eras muchos de mis antiguos profesores. Hasta mi profe de prácticas del CAP estaba allí. Me alegro tanto de que lo disfrutaras como yo. Fue mi primer insti como profesora y tanto por eso como por ser el lugar donde me formé, le tengo un gran cariño.

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  2. Me alegro muchísimo. Yo soy profesora del primer centro del que hablas, de Informática. Y también fuí alumna. Y cómo tú dices, Benidorm es un sitio especial.

    Que tengas mucha suerte, Miriam! Seguro que con esas ganas y esa vocación llegas muy lejos.

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    1. Muchas gracias por vuestras palabras. Cuando un lugar tiene tanta historia detrás, se convierte en especial para nosotros. Me alegro de compartir ese sentimiento con vosotras, y además, ese lugar, que es el mismo para las 3 :)

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