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viernes, 19 de septiembre de 2014

Just because

Hoy estoy muy contenta y es que he recibido muy buenas noticias relacionadas con el mundo laboral. ¡Ya era hora! Después de año y medio sin trabajar, ya tocaba una racha de buena suerte, que llegó en marzo de este mismo año. Ahora, tras las vacaciones de verano, vuelvo a incorporarme a mi mundo laboral y con un nuevo reto, pues nunca he dado clase tan a principio de curso. La profesora a la que sustituyo apenas ha estado un par de días con los que serán mis nuevos alumnos, con lo cual voy a ser yo quien asuma la gran responsabilidad de centrarles y conducirles en la materia. Hasta ahora siempre había comenzado las sustituciones ya avanzado el curso, con lo cual los alumnos ya tenían una dinámica de estudio, pero esta vez, como digo, me toca a mí. Como decía el tío Ben en Spiderman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y sí, no lo voy a negar, estoy nerviosa por ello, pero gracias a la experiencia que ya tengo, cada vez me siento más cómoda al entrar a un aula llena de adolescentes e impartir una clase. En fin, poco más sé de mi nueva vida hasta que no me incorpore el lunes al instituto. Espero hacerlo lo mejor que pueda, que ganas no me faltan. Ya os iré contando. Y ya está, este post se acabó, he querido expresar cómo me siento porque sí :)

¡Nos vemos!

sábado, 29 de marzo de 2014

A tiempo completo

Cuando una lleva meses repitiendo sistemáticamente la misma situación, si ésta cambia un día nos llevamos toda una sorpresa. Eso es lo que me pasó el viernes pasado. Tras meses con poquita gente delante en mi bolsa de trabajo, saliendo poquitas plazas y no siéndome adjudicada ninguna, ya había perdido, no la esperanza, sino la intriga y emoción de mirar cada semana si había tenido suerte. Por eso me pilló completamente desprevenida la adjudicación de plaza el otro día.

 El lunes, pues, fui al instituto a presentarme y conocer mi nuevo lugar de trabajo. Iba tranquila, no me creía aun nada. Los únicos nervios que pude tener fueron los de la incertidumbre de no saber cuánto tiempo iría a trabajar. Mi parte más pesimista auguraba una o dos semanas, aunque incluso eso eran buenas noticias porque por fin, tras año y medio de parón, estaría trabajando en lo mío. El caso es que una vez allí me llovieron un montón de buenas noticias: trabajaría ya hasta el final del curso escolar porque la baja era por maternidad, mi horario sería estupendo, los cursos muy tranquilos y el ambiente de trabajo con mis compañeros sería muy bueno. Y sí, tras haber trabajado allí una semana ya, he podido comprobar que todo es cierto. Creo que voy a estar genial.

En definitiva, más contenta no puedo estar. Es tan sólo media jornada, pero estoy contenta igualmente. Además, puedo seguir disponiendo de tiempo para hacer las cosas que ya hacía: baloncesto, tai chi, clases particulares, club de lectura, escribir en mis blogs, etc. Lo único que he tenido que sacrificar ha sido el francés que estudiaba por las mañanas en la Escuela de Idiomas, pero al menos he asistido ya a más de la mitad del curso y encima puedo presentarme al examen final. En fin, que aunque trabaje a media jornada, en realidad estoy haciendo las cosas que me gustan a tiempo completo.

¡Hasta el próximo post!

viernes, 5 de octubre de 2012

La balanza

Acabo de vivir una situación un tanto caótica de la que creo poder sacar algo bueno. Tranquilos, no es nada dramático, aunque lo haya teñido así por momentos. Además, ya os digo que la cosa se ha quedado en una mera anécdota que recordar entre risas.

Veréis, todos los viernes la Consellería de Educación publica una lista con las plazas que hay por especialidad para poder solicitar y se abre la aplicación que te permite pedir esas plazas. Mañana es viernes. Algunas veces, milagrosamente, dicha lista se publica un día antes y el caso es que he visto hoy una lista y la he mirado. Y de repente lo he visto. Otra vez. He visto un puesto que ya salió anteriormente, una plaza en el instituto en el que estudié aquí en mi ciudad. Se me han puesto los dientes largos. Se trataba de una reducción de jornada, un tercio de la jornada laboral, cobrando un tercio del sueldo correspondiente. De repente me he visto haciendo una lista mental de pros y contras. Los pros inclinaban la balanza al SÍ, a que pidiera ese puesto. Además, ese lado de la balanza tenía un añadido y es que tenía una alta probabilidad de éxito, pues se me ha hecho raro que esa plaza no la hubiera querido nadie la semana pasada y lo he visto como una señal del destino. Era un tren que estaba pasando por segunda vez y eso en esta vida es raro. Las oportunidades de solicitar ese puesto y de que me lo dieran eran altas si ya había sucedido el hecho de que nadie hubiera querido ese puesto. Yo tuve mis dudas la semana anterior sobre si pedirlo o no, pero al final, aconsejada por mi madre, no lo hice. Y ahí estaba de nuevo, para generarme más dudas. Era una gran oportunidad de trabajar todo el curso sin la incertidumbre de cuándo y dónde. Algo así me permitía estar al lado de casa y tener más tiempo para dedicarme a otras cosas, a cambio de renunciar a dos terceras partes del sueldo habitual. Atrás dejaría los largos paseos en coche, la intranquilidad de estar lejos y no saber hasta cuándo. Debía tomar, por tanto, una decisión sobre si arriesgarme a pedirlo (con un alto porcentaje de éxito dadas las circunstancias) o echarme atrás. Llegados a este punto, permitidme que os diga que al final ni lo uno ni lo otro. Ha sido todo un error mío porque la lista de plazas consultada no era la de esta semana, sino la de la semana anterior. No me he dado cuenta al verla de la fecha ni de que todas las plazas eran sospechosamente familiares. Por un lado he sentido una enorme decepción, pero por otro he sentido un gran alivio.

En una mera anécdota se queda ese estrés que he sufrido en una hora, tiempo en el que he estado hablando con mucha gente sobre ello, recibiendo consejos y meditando un poco las cosas. Como os he dicho, he puesto sobre la balanza los pros y los contras. Estoy orgullosa de cómo lo he jerarquizado todo. Con algo tan tonto como esto he podido darme cuenta de qué cosas priorizo. He dejado el dinero a un lado pensando en mi bienestar personal primero. Que nadie me malinterprete. No estoy diciendo que me sobre el dinero y me dé igual ganar más o menos, no. De hecho, es todo lo contrario. Pero no podemos dejar que sea el dinero el que marque nuestra vida porque a veces no trae la felicidad. Sé que estas palabras pueden sentar mal en esta época de crisis en la que mucha gente no tiene trabajo, pero vuelvo a instaros en que no me malinterpretéis, no se trata de rechazar más dinero porque sí. Más vale pájaro en mano, ¿no? Además, en este caso era un pájaro muy atractivo, aunque barato. Sea como sea, me alegra no haber querido ser avariciosa y anteponer el dinero a todo lo demás. 

Otra de las cosas que me he planteado ha sido dedicarme a mí misma en ese tiempo libre del que iba a poder disponer. Sabéis que llevo tres semanas haciendo ejercicio para perder esos kilos de más y me siento muy bien conmigo misma por hacerlo. Hasta que empiece a trabajar voy a seguir por ese camino y luego ya veremos cómo me organizo cuando llegue ese día. Mi visión de hoy ha sido la de poder seguir con este ritmo de vida durante todo el curso, pues iba a tener mucho tiempo para ello. Me alegro, pues, de haber pensado en mi bienestar personal de nuevo. 

Por último, también valoro enormemente cómo se ha volcado la gente conmigo para aconsejarme y desearme suerte. Eso sí vale millones. De verdad, estoy muy agradecida a toda esa gente.

En fin, no quería dejar escapar la oportunidad de contaros cómo he sacado una bonita reflexión de algo tan tonto.

PD. Siento si el texto es confuso en algunas partes. Son casi la 1 de la madrugada y se me pegan los ojos. Quería escribir esto ahora o no iba a hacerlo nunca. Si hay fallos son producto del cansancio.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Benidorm

Septiembre ya está aquí. De nuevo toca dejar atrás las vacaciones, pasar página y volver a los quehaceres diarios. En otras circunstancias diría que me da pereza, pero dos meses de no hacer nada también le cansan  a uno. Toca centrarse y organizarse. No sé aun cómo se va a presentar el nuevo curso. La verdad es que este año se cierne sobre nosotros, los profes interinos, el temor a no trabajar o empezar a hacerlo muy tarde, por no hablar de las circunstancias de trabajo, sabedores de los injustos recortes que se han hecho en Educación. Pero bueno, como siempre digo y hago, hay que ser optimistas, mirar las cosas de una manera más confiada y positiva. Nuestro momento llegará.

Un curso "oscuro" por delante, pues. Ya lo sopesaré cuando llegue Junio. Ahora me gustaría hablar del curso 2011-2012, porque ha sido el mejor que he tenido en mi corta experiencia como profesora de secundaria. Si tuviera que elegir una palabra para definirlo diría la siguiente: Benidorm. No estoy empleando ningún adjetivo, para mí esa palabra encierra más que un lugar. Y os explicaré ahora por qué, guardándome la clave para el final.

Los que me conocéis sabéis que empecé el curso fatal por culpa de un accidente. Cuando te pasan cosas malas no entiendes el porqué. Es sólo con la perspectiva que te regala el tiempo cuando te das cuenta de que no hay mal que por bien no venga, que de los errores se aprende y de que todo lo malo tiene un propósito. Por lo menos así veo yo las cosas. Un descuido y un accidente que te dejan preguntándote qué has hecho mal. Te sientes fatal. Pero si eso no hubiera ocurrido, nada de lo que vino después habría sucedido.

Como no sabéis de qué hablo, pasaré a deciros que empecé a trabajar en Noviembre y tuve una suerte tremenda. Era un instituto de Benidorm. Salieron dos plazas de inglés, una en la semana en la que por culpa de 1 día no pude solicitarla porque estaba aun de baja en mi bolsa de trabajo; la otra, una semana después, mi semana. Llegué al instituto y me dijeron que mi sustitución sería cosa de dos meses, hasta las navidades. Me enteré de que la otra sustitución, la que no pude coger, era para todo el curso. ¡Casi! Por un pelo no fue mía, pero no me sentí mal, sino satisfecha por poder estar dos meses. Pero la suerte quiere a veces pillarnos por sorpresa. Llegó enero y ésta cayó de mi lado. La baja de la profesora a la que sustituía se iba a alargar por lo menos hasta final de mes, mientras que la otra baja tenía que ser interrumpida de inmediato. Mi compañera se quedó hecha polvo. De verte trabajando en un sitio que te gusta hasta final de curso a verte en la calle de un día para otro, es doloroso. Y pensé entonces que la suerte había querido que pidiera la plaza que tenía, no la otra que salió tan mal parada. Al final se alargó más la cosa y no terminé de trabajar en ese instituto hasta principios de Abril, pasadas las vacaciones de Semana Santa. 

Fui muy afortunada durante los 6 meses que estuve allí. Me dio mucha pena que todo acabara, pero me fui muy contenta por haber podido estar tanto tiempo. Me esperaba dos meses y mirad cómo fue todo al final. Estaba muy a gusto con todo. Mis compañer@s eran geniales, el ambiente de trabajo era estupendo. Por no hablar de mis alumnos. Después de estar tanto tiempo con ellos les cogí mucho cariño. Con algunos empecé fatal, me daban mucho follón en clase, pero luego supimos entendernos y se trabajaba mucho mejor. Además, me lo pasaba genial con ellos en las clases. Como enseño una lengua, inglés, me puedo permitir ciertas cosas a la hora de enseñarla, por eso hago muchos juegos y mis clases son bastante entretenidas. O por lo menos así me lo decían ellos, que estaban encantados conmigo. Cuando tuve que irme de allí, creedme que la pena era tremenda entre otras cosas porque estaban ellos más apenados que yo. Eso me hacía sentir que estaba haciendo bien mi trabajo. No tenía mucha experiencia y los 6 meses allí me permitieron ver por primera vez cómo funcionaba todo, tuve que tomar mis primeras decisiones importantes de evaluación, organización y esas cosas. En fin, no olvidaré nunca el tiempo que pasé allí.

Volví a la bolsa de trabajo y estuve lo que restaba de Abril sin trabajar. Pero llegó Mayo y volví a ponerme manos a la obra. Ofertaban un instituto en Alicante y otro en Benidorm. Me llamaréis tonta por lo que hice, pero no me arrepiento de nada. Elegí Benidorm otra vez. Me acostumbré a ir para allá todos los días y quería volver a estar cerca de donde había estado todo el año. Además, no iba a un instituto de Benidorm cualquiera, no. Iba al primer instituto en el que empecé a trabajar por primera vez hacía ya dos cursos. Era algo como volver a donde empezó todo, al lugar en el que trabajé durante dos semanas en el curso 2009-2010. Aquella vez llegué al instituto asustada, sin saber a quién debía dirigirme, cómo tenía que hacer las cosas. Recuerdo que cada noche en mi casa lo pasaba fatal, no sabía bien cómo organizarme para las clases del día siguiente. Era una novata con todas las de la ley. Pero esta vez llegaba dos años después y muy segura de mí misma. La experiencia que acarreé durante los meses anteriores me hacía ir tranquila. Volví a ver a algunas de las compañeras con las que trabajé años atrás. Se acordaban de mi, de aquella novata asustada que no paraba de hacer preguntas. Esta vez no estaría dos semanas, sino dos meses. Y como el curso estaba llegando a su fin y estaba todo prácticamente hecho, pasé dos meses muy divertidos. Con el agobio de los exámenes finales, sí, pero se me pasaron volando.

¿Entendéis ahora por qué Benidorm significa tanto para mi? Este ha sido el año de esa ciudad. No podía elegir otra forma de definir este curso. Algo me dice que algún día volveré a dar clase allí. Mis compañeras del último instituto me lo decían, no hay dos sin tres. No sé si será en ese centro, pero sí me gustaría volver al municipio. Ha significado mucho para mi. Me ha dado la fuerza que necesito para desempeñar mi profesión de la mejor manera que sé, segura de que lo que hago está bien. Se acercan tiempos difíciles, el peso de esos famosos recortes cae sobre nosotros, pero los docentes somos algo así como superhéroes y podemos sacar fuerzas de donde no las hay y sobreponernos a la situación. Seguiremos luchando por nuestros derechos y los de nuestros alumnos todo lo que haga falta, sin perder nunca ese espíritu de superación. Somos profes, pero también aprendemos de la experiencia. A ver qué cosas aprenderé este curso. Espero que sea tan bueno como este 2011-2012.