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martes, 1 de julio de 2014

Todo lo que baja sube

De nuevo, inspirada por las imágenes que salieron al tirar los dados, he escrito un breve relato. Espero que os guste. Está un poco cogido con pinzas porque esta vez quise usar todas las imágenes. En fin, ya me diréis qué os parece :)

Todo lo que subía bajaba en una trayectoria perfecta. Las flechas que se clavaron en mi pecho la primera vez que te vi.  El telón en aquella obra de teatro que vimos en nuestra segunda cita. La dirección de esa calle por la que solíamos pasear cogidas de la mano. Todas las lunas que contemplamos hasta que el sol empezaba a asomar por el horizonte. Los aviones de papel con los que lanzábamos nuestros mensajes al mundo. Los dados que tirábamos al apostar por lo nuestro. Porque lo que había al final del arcoiris brillaba como el oro. Queríamos caer, que la adrenalina del salto recorriera nuestros cuerpos por siempre. Pero de aquello ya no queda nada. Bajó tan profundo que un día nos cansamos de caer. La última bajada fue la del tono de nuestra pregunta... ¿por qué? Nuestro rumbo dió un giro de 90º y empezamos a caminar en línea recta, cada una en una dirección. Aun sigo caminando, dándome de bruces con puertas cerradas y muros. Pero no pierdo la esperanza de encontrar una escalera para volver a subir. 

¡Hasta el próximo post!

martes, 10 de junio de 2014

La bella durmiente

Recientemente he leído La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata. Ni estaba familiarizada con la literatura japonesa ni mucho menos con este autor del que ahora sé que fue Premio Nobel de Literatura. Y es que en el club de lectura al que asisto decidimos decantarnos por la literatura asiática esta vez y, haciendo una el esfuerzo de buscar propuestas, me di cuenta de que hay vida más allá de Haruki Murakami, pues era hasta hace nada el único referente que tenía. Pero no estoy hoy aquí para hablaros de esta obra, eso me lo guardo para mi otro blog. Este post es para dejar volar un poco mi imaginación con un juego que ha propuesto una de las asistentes al club de lectura. Se le ha ocurrido la idea de escribir un relato a partir de la obra leída, inspirándonos en algo relacionado con ella (personajes, trama, escenario, autor, etc). Así que nada, ahí va mi granito de arena a la causa, espero estar a la altura.

La había visto sólo en una ocasión y por accidente, pues una de las estrictas normas que tenían era no hablar ni cruzarse con nadie en esa casa, pero estaba completamente segura de que era ella. Y ahora aquellos ojos tristes que un día cruzaron su mirada se habían cerrado para siempre. Apagó la televisión, no quería seguir escuchando la trágica noticia. Esa pobre chica a la que habían encontrado muerta en un callejón podría haber sido ella. Todas las noches el destino jugaba a la ruleta rusa con todas las chicas de aquella casa y en esta ocasión se había cobrado una víctima. O tal vez sus almas ya se habían perdido y tan sólo dejaban atrás unos hermosos y jóvenes cuerpos expuestos a una fatalidad que ya no les importaba. Cierto era que su trabajo estaba muy bien pagado, pero la pérdida de su inocencia no podía compensarse con dinero. Además, ¿qué sería de ella cuando su belleza y juventud la abandonasen? O peor, ¿podría pasarle a ella lo mismo que a aquella chica, que su corazón no aguantase el engaño al que lo sometían cada noche? En realidad daba igual, lo que le pasara a su cuerpo no interferiría en el camino de autodestrucción por el que su alma viajaba...

En estas cosas pensaba la jóven mientras se preparaba para recibir la noche y lo que ello conllevaba. Tenía delante las pastillas que, ironías de la vida, le aligerarían durante unas horas la carga que su mente soportaba. No podía evitarlo, aquella noticia había teñido de pesimismo su día, por eso por primera vez sus ojos se detuvieron ante esas pastillas durante unos minutos antes de ingerirlas. Ya no sabía si quería volver a despertar.

¿Os ha gustado? En realidad, si no habéis leído el libro no entenderéis lo que he escrito porque es algo que sucede en él. Pero para que podáis seguirlo un poco, simplemente deciros que la novela trata de una especie de burdel en el que hay chicas profundamente dormidas con narcóticos y allí acuden viejos a dormir junto a ellas. El protagonista es un hombre de 67 años que nos cuenta cómo se siente al estar junto a estas chicas. He querido contar cómo se siente una de estas prostitutas, por qué accede a ser drogada y a que otros utilicen su cuerpo. En fin, espero haber conseguido mi propósito. Igual sólo tengo yo claro lo que quiero transmitir y no he sabido expresarme, pero al menos lo he intentado y me ha gustado el juego.

¡Hasta el próximo post!

domingo, 11 de mayo de 2014

La caída

Hace unas semanas escribí un relato corto utilizando las imágenes que habían salido en unos dados. Como gustó tanto el experimento, volvimos a lanzarlos y este fue el resultado:

Ahora, os dejo este extraño relato que he escrito con ellos. Espero que os guste. Bueno, no. Espero que entendáis el relato jajajaja. Lo he escrito ahora en un momentillo con lo primero que me ha venido a la cabeza, así que igual está un poco mal expresado y no se entiende. En fin, ahí lo dejo:

Aquel ser esperpéntico me asustó. Su voz me resultaba familiar, pero tenía la cara alargada, desproporcionada; su mirada carecía totalmente de expresión, era como si no tuviera ojos. Además, su cuerpo era muy alto y extremadamente delgado. Cada vez se me acercaba más. Me pesaba el cuerpo, pero dí pasos lentos hacia atrás, huyendo. De repente alargó su enorme mano y sin pensármelo salté de la azotea de aquel edificio. Llevaba puesto el paracaídas, así que disfruté del viaje y de la adrenalina que aquel salto hizo recorrer mis venas. Pero entonces miré hacia abajo y allí estaba aquel rostro de nuevo. Tiré de la anilla que abriría el paracaídas, pero no funcionó. El suelo estaba ya a escasos metros, así que cerré los ojos esperando mi inmediata suerte. Sentí el impacto contra el duro asfalto tan sólo en la mejilla, como un fuerte bofetón de esos que te dan con ganas. Desperté a los pies del enorme roble que había cerca de mi casa. Oía la agitada voz de mi padre hablando con alguien, nervioso. Llevaba puestas sus gafas de sol y no veía sus ojos, pero su tono me indicaba que algo malo estaba ocurriendo. Volvió a abofetearme. Lo último que vi antes de cerrar los ojos por completo y abandonarme a mi destino fue aquella abeja muerta sobre mi brazo hinchado. Volví a saltar de aquella azotea. Todavía sigo esperando el golpe contra el suelo.

¡Hasta el próximo post!

sábado, 19 de abril de 2014

Relato: "El mejor regalo de cumpleaños"

El otro día, en la reunión del club de lectura al que asisto, se nos ocurrió una manera muy curiosa de escribir un relato. Uno de los asistentes llevó un juego de 9 dados con dibujos diferentes, así que decidimos lanzarlos e inspirarnos con algunos de los dibujos que salieran para escribir un relato corto de unas 100 palabras. Este fue el resultado de los dados:

Los he mirado y remirado y he decidido emplear algunos de los elementos que han salido para escribir una historia. También me voy a servir de las, en mis oídos, terribles palabras que me dijo un alumno en clase el otro día: "leer es un rollo". He aquí mi humilde relato:

EL MEJOR REGALO DE CUMPLEAÑOS

"Era miércoles, el ecuador de la semana escolar, pero no era un día cualquiera: era su 10º cumpleaños. A lo largo de la mañana sus compañeros fueron felicitándole y algunos incluso dándole el mejor de sus cromos como regalo. Pero lo mejor estaba por llegar, pues cuando volviera a casa le esperaría el ansiado regalo de sus padres. ¿Qué sería esta vez? No podía estar más feliz. Sin embargo, cuando más tarde llegó el momento de abrir aquel regalo, la decepción y la desilusión se apoderaron de él. ¡Le habían regalado un libro! "¡Qué aburrimiento! ¡Leer es un rollo!"-pensó. Subió a su habitación, tiró el libro contra la pared y se echó furioso en la cama. 

Cuando pasó un rato y con él el enfado, el niño se quedó mirando el libro que estaba tirado en el suelo y se fijó en el dibujo de la portada que antes no había visto y que ahora llamaba poderosamente su atención. En él salía lo que parecía una nave espacial con dos alienígenas en su interior, algo que le encantaba de sus películas y videojuegos favoritos. Lentamente, abrió el libro por la primera página y comenzó a leer. Aquello no estaba mal. Pasó de página. La historia parecía despertar un interés en él. Volvió a pasar de página. Tan emocionante se ponía lo que leía que siguió pasando más y más páginas. No podía parar de leer, aquella historia ejercía un poder de atracción sobre él como si de un imán se tratase. Y así, sin darse cuenta, de pronto su madre tocó a la puerta y le anunció que la cena ya estaba en la mesa. "¿Ya es la hora de cenar?"-preguntó el niño. ¡Se le había pasado el tiempo volando! Dejó el libro abierto por la última página leída y salió hacia la cocina. Su madre se acercó a la cama y vió cómo su hijo había dejado el libro, aguardando a seguir siendo leído. Esbozó una sonrisa en su cara."

Este niño bien podría ser el alumno que me dijo eso en clase, pues casi siempre que dicen eso es porque no han leído nada y si lo han hecho ha sido por obligación, para algún trabajo de clase. Cuánto cambiaría el cuento, nunca mejor dicho, si esos niños descubrieran el apasionante mundo de la lectura de otra manera mucho más atractiva y no creándoles la idea de que es una obligación. Por eso, como docente, cuando se me presenta la ocasión, intento promover la lectura y hacer que mis alumnos disfruten leyendo. Porque a mí una vez, cuando también contaba con una corta edad como el niño de mi relato, me hicieron el mejor regalo de cumpleaños de todos los tiempos, un libro, y no sabéis lo agradecida que estoy ahora por ello . En fin, espero que os haya gustado.

¡Hasta el próximo post!